domingo, 7 de julio de 2013

Al Concejo Deliberante le hace falta la voz de los trabajadores



(*)
En medio de una brutal crisis sistémica que refuerza cada vez más la teoría de la bancarrota capitalista (que ha comenzado a gestarse luego del receso económico del 2008), en nuestro país se ha lanzado la campaña política de cara a las elecciones legislativas. En este marco y como no podía ser de otra forma los partidos patronales han emprendido una brutal disputa para adueñarse del poder estatal. Tenemos por un lado a los resquebrajados defensores del modelo (claramente agotado) y los que entienden que sus intereses empresariales están fuera del barco a medio hundir. Para el cristinismo, la propia disidencia del FPV se ha convertido en un fuerte dolor de cabeza. Estamos viendo cómo se van conformando los paquetes politiqueros que van en camino a la devaluación del salario. Nos encontramos en la víspera de una etapa de transición política que se reestructura a fin de salvar a los capitales y forzar aún más el crecimiento de la deuda pública. Sean los K o los Massa, sean los Macri o los Prat Gay, hasta aquí nadie ha dejado en claro a qué apuntan sus políticas, pero todos remarcan un punto en común. Todos critican el desdoblamiento cambiario que, sin embargo, constituye un primer paso hacia la devaluación que reclaman. Esto sería una invitación poco discreta a los capitales extranjeros para poder encajar nuevamente en el mercado internacional, mientras tanto los fondos de la Anses son totalmente derrochados en el pago de la deuda externa. El camino de los centro izquierdistas ha sido el más fabuloso de todos, ya que han conformado frentes que no son más que una gran bolsa de gatos. Esto demuestra a su vez la contracara de los llamados progresistas. Quién los ha visto y quién los ve. Pino, Carrio, Prat Gay, Donda, Binner no conforman ni más ni menos que una lista prodevaluacionista, asociada a la defensa de los intereses de los banqueros. Pero claro que ante esto hay una única fuerza que con suma coherencia viene enfrentando y denunciando estas maniobras capitalistas. Nosotros, las izquierda.

El crecimiento de la izquierda es innegable. La consolidación del FIT como la única fuerza que ha mantenido desde 2011 hasta hoy una total coherencia política y que ha crecido cualitativa y cuantitativamente en su militancia es elocuente. Hemos estado interviniendo y apoyando cada uno de los conflictos sociales que han atacado a la clase trabajadora, como así también hemos defendido los intereses de los estudiantes en la lucha por la educación pública. Hace apenas unos días, en la ciudad de Neuquén, comenzó a verse el trabajo del FIT en las urnas, duplicando en votos a las elecciones del 2011 y a solo dos puntos del FPV. Este es un indicador del desarrollo de la izquierda en el país y en el marco de la actual crisis política el momento para que el Concejo Deliberante tenga en Azul voces auténticamente socialistas.
El Partido Obrero local se ha ganado un importante lugar en el ámbito político y social y esto no ha sido por mirar para otro lado y llegar al momento de la foto (como sí lo han hecho varias fuerzas). Esto ha sido resultado de estar presentes en cada uno de los conflictos y los reclamos, del esfuerzo militante y la cordura de una postura política claramente obrera.  En Azul, el Frente de Izquierda presenta una lista con una importante pluralidad de cuerpos militantes, que reúne destacados luchadores sociales, sea del movimiento estudiantil, de los movimientos barriales, referentes sindicales clasistas, estandartes de las luchas obreras, o del movimiento LGTBI y de los DDHH. Pero esta lista no sólo carga sobre sus hombros el peso de sus luchas sino que también destaca la jerarquía de un programa político, atravesado en su totalidad por un pliegue de reivindicaciones sociales que lo distingue de los partidos patronales. La crisis de los capitalistas es de los capitalistas, no somos los trabajadores los que debemos sufrir su descarga en nuestros vapuleados bolsillos.

En Azul la década perdida: El contexto político azuleño se ve asimilado como pocas veces al panorama nacional. La campaña electoral del FPV que llevó al gobierno municipal a Inza fue construida con el  argumento de sumar a nuestra ciudad al modelo Nac&Pop para poder agilizar y articular las demandas. Sin embargo, esto no fue más que una clara alineación a las políticas de ajuste que bajaban desde provincia y desde nación. Como consecuencia, a casi un año y medio de gobierno la desocupación alcanza el 12,5%  y la posibilidad de que varias industrias azuleñas ingresen en recesión amenaza con incrementar aún más ese índice. Hace algunos días la secretaria de cultura (candidata a concejal por el FPV) Estela Cerone presentaba el proyecto municipal “trabajo joven”. El mismo tiene como objetivo iniciar a los jóvenes en el ámbito laboral. La funcionaria partió del reconocimiento de la escandalosa desocupación juvenil para dar fundamento a la creación de quince puestos de trabajo ¡sólo quince! por un salario de 1300 pesos. Puso así de manifiesto la precarización laboral y la explotación juvenil como política de estado. Pero para seguir el guion al pie de la letra, la gestión de Inza cuenta con una grave denuncia de corrupción, que llevó al intendente a ser interpelado por el Concejo, lo que no es un dato menor, ya que esta gestión de la mano de Requelme y la graN maKro estuvo a punto de cometer el hecho de corrupción más grande de la historia de Azul.

Claro que la responsabilidad del estancamiento de nuestra ciudad no recae únicamente en el desgastado intendente; tenemos que remontarnos a las gestiones del duclosismo, que se encargó de desterrar todo tipo de proletarización y se jactó de construir gestiones elitistas que limitaron el crecimiento de nuestra ciudad, incrementando la fuga de jóvenes a otros núcleos urbanos en busca de mayores posibilidades. La re-candidatura de Claudio Molina encabezando la lista del FACyS nos anuncia más de lo mismo, pero con la vuelta de viejos amigos (UCR). La derecha radical unificada se juega un fuerte duelo para volver a descontar en el marcador de cara a las elecciones del 2015 y el concejo deliberante es su más férrea esperanza. Se está cocinando un menú del cual los trabajadores no vamos a tener la posibilidad de degustar.
Los conflictos sociales que vienen sacudiendo la política local son el espejo de las deplorables  gestiones, y no es curioso que tales levantamientos no sean aislados. Si comenzamos a contar podemos ver el  hospitalazo, la defensa de carreras en el Palmiro Bogliano y el instituto 2, las movilizaciones por la escuela 17, el nacional sin gas, la lucha papelera, el levantamiento del San Francisco, los conflictos en Efasa, etc. Todos estos reclamos a su vez se conectan de manera directa con la situación que atraviesa el país, es decir, el vaciamiento de la salud y la educación pública,  las políticas anti obreras, el crecimiento de la tercerización, de la precarización laboral, el trabajo en negro, el impuesto al salario, la inflación que ya es del 30% anual. Mientras el pueblo sufre la degradación sistemática del salario el gobierno le da rienda suelta al lavado de dinero a manos de la mafia más podrida, una desdicha que merodea los límites de las mayores corruptelas que se han visto. Para terminar de cerrar esta conclusión es necesario aclarar que tanto los K como la Opo son las dos caras de una misma moneda. La represión de Macri en el Borda muestra los oscuros intereses inmobiliarios y la cara de las políticas fascistas ¿los enemigos que votan el 90% de las legislaciones juntos, son tan enemigos? No nos olvidemos del socialismo sojero que ha profundizado como nunca el monocultivo en nuestro país otorgando ganancias históricas a la vieja oligarquía terrateniente, como así también la enorme penetración de las semilleras agroquímicas multinacionales, que ya  son dueñas de un monopolio, como es el caso de Monsanto.

La izquierda de cara a las primarias: El derrumbe de la economía en Europa  ha puesto en el centro de la polémica a la izquierda que ya anunciaba y destapaba ante el silencio de los partidos tradicionales que la crisis no había pasado. El sistema capitalista está atravesando una crisis con pocos precedentes similares. Es tal el grado de contradicción que sólo existen dos salidas catastróficas a la bancarrota del capitalismo mundial. O la salida la encamina la burguesía y entramos en una nueva era de barbarie, o la hacemos los trabajadores y marcamos un nuevo rumbo en la historia de la humanidad. Hace algunas semanas en la movilización que convocó a cientos de miles  de turcos se hizo presente el E.E.K (partido revolucionario griego). Los mismos estuvieron encabezando dicha movilización, con la particularidad de portar una flameante bandera del Partido Obrero.  El levantamiento de Brasil nos manifiesta que en Latinoamérica la crisis está pegando fuerte y que los estados no están blindados.

La sintonía fina del ajuste ha quedado en el tiempo, ya que es inevitable ocultar el agotamiento del modelo. Las elecciones primarias dan al pueblo trabajador una oportunidad única para hacer valer su voto, llamamos a todos los sectores obreros y trabajadores a votar al Frente de Izquierda para poder terminar con la precarización laboral, con el impuesto al salario, la derogación del proyecto X y la ley antiterrorista, por un 82% móvil, por salario mínimo vital y móvil. Que la salida a la crisis no le pese al trabajador, vamos por el impuesto progresivo a los grandes capitales, otorguémosle un valor social a la tierra ociosa con una ley de tierras, por un plan de viviendas populares. Los trabajadores necesitamos tener una voz en la legislatura, como así también en el concejo deliberante. Vamos con el Frente de Izquierda y de los Trabajadores!

(*) Nahuel Mirande (UJS-PO, Azul)
Candidato a consejero escolar 
Frente de Izquierda y de los Trabajadores

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