Por la fusión de la izquierda revolucionaria con el movimiento obrero
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Las crisis económicas y políticas, y las convulsiones sociales que atraviesan el escenario mundial son manifestaciones inequívocas de una bancarrota del sistema social capitalista. Pasadas dos décadas de la caída dela Unión Soviética, de la restauración capitalista y de la integración masiva de China al mercado mundial, la amenaza de disolución dela Unión Europeay la crisis norteamericana han dejado planteado el destino del régimen capitalista a escala mundial, incluido el destino de la transición capitalista en los ex estados obreros. Todas las clases sociales enfrentan una crisis de poder; han caído 26 gobiernos en los últimos dos años y medio -incluyendo el derrumbe de regímenes políticos enteros- y se dieron revoluciones o semi-revoluciones en el norte de Africa (en especial enTúnez y Egipto). La crisis política en Grecia se ha manifestado en la caída de tres gobiernos al hilo y ha dejado planteada la reivindicación política de un “gobierno de izquierda”, en oposición a la coalición tripartita de los partidos capitalistas. La tendencia a la disolución del capitalismo, que es la esencia de toda crisis que pone en conflicto extremo el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción prevalecientes, envuelve en Grecia al conjunto de las relaciones políticas.
Las masas trabajadoras han comenzado a irrumpir en este escenario político mundial, de un modo definitivo. El período de euforia capitalista -por demás breve- que siguió a la disolución de los ex Estados obreros está concluido desde hace tiempo. El desarrollo de la crisis en numerosos países, las luchas y las rebeliones populares han puesto fin a la especulación de que la crisis mundial en curso se reduciría a un episodio económico de características financieras limitadas. El escenario mundial está dominado por las crisis de régimen político y los virajes de las masas.
La amenaza de disolución dela Unión Europea– o su alternativa, la conversión de Europa en un Protectorado encargado de reordenar en forma brutal el conjunto del cuadro social de ese continente -, y por otro lado el desarrollo de la revolución en varios países árabes y la amenaza de mayores guerras en toda esa región; van conformando una situación histórica excepcional. La política revolucionaria debe consistir en orientar este viraje hacia la lucha por el derrocamiento de la burguesía y por el poder de la clase obrera.
