Por Juan Rubolino*
Días atrás se llevó a cabo la interpelación a la consejera del FPV Valeria Cousirat por una serie de irregularidades en su ejercicio como tesorera. Entre los cargos más importantes podemos enumerar la emisión de cheques sin el respaldo administrativo; la falta de aval del resto de consejeros para realizar obras; mantener bajo llave información administrativa del Consejo; ocultamiento de información al cuerpo de consejeros; entre otros.
Al momento de la interpelación, la consejera alegó un desconocimiento de su rol como tesorera y cuando no pudo sostener este argumento delegó responsabilidades en las gestiones anteriores o en el Secretario Técnico de ese organismo, al mejor estilo Grandicelli en la interpelación que le delegó el intendente.