martes, 4 de junio de 2013

“Gordito golpista”

Jorge AltamiraSitio oficial

Las denuncias de corrupción política son un arma filosa. Si son servidas con humor pueden ser letales.

Desacralizan al Estado, que pretende haber sido designado por la voluntad popular para gobernar como un Santo Padre por encima de las contradicciones de la sociedad. Retobarse contra esas denuncias es simplemente reaccionario, porque protege los peores aspectos del poder de turno y porque es inútil para detener su descomposición. Ningunearlas es un despropósito, porque sus efectos son tan irreversibles como el agua que se filtra por los suelos.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...