Mujeres, pobres, sin trabajo remunerado o con salarios menores, mano de obra barata para la limpieza, el comercio, la industria de la indumentaria o el campo. Mujeres acorraladas por un trato de clase y de género que incluye de manera cotidiana la violación o la amenaza, relaciones de sometimiento fomentadas de forma directa o indirecta desde el propio estado. Así es el rostro de las mayorías populares aquí y en el mundo. Grandes crisis mundiales en las que los gobiernos del mundo rescatan bancos y hunden a las mayorías trabajadoras.