" (...) Como resumen general, se constata que los rescates de bancos realizados por gobiernos y bancos centrales a partir de comienzos de 2008 ha concluido con una nueva crisis financiera y fiscal aún mayor de los Estados, la cual repercute sobre los bancos que, durante toda la crisis, han especulado con la compra de deuda pública. Los ajustes fiscales, a partir de finales de 2009, y los despidos, reducciones en la jornada de trabajo y de los salarios golpearon fuerte a la demanda de consumo y de inversión, precipitando una nueva recesión. Estos ataques a los trabajadores aumentaron la tasa de explotación de la fuerza de trabajo por parte del capital, pero acentuaron la insolvencia financiera (la capacidad de repago de los préstamos) como consecuencia de la recesión. Se manifestó, de este modo, la tendencia de la crisis a quebrar las relaciones sociales propias del capitalismo (ausencia de crédito y una nueva crisis monetaria) (...)"